martes, 30 de agosto de 2011

HARRY EL SUCIO (1971)

Después de mucho tiempo volví a ver Dirty Harry (1971), película dirigida por Donald Siegel, con música de Lalo Schifrin.

El director -Siegel- es un experto en el género de acción, estructura que según Andrecito muestra el momento en que dos intereses opuestos chocan, por lo general violentamente, y como consecuencia de ese choque se origina la progresión de nuevos choques,  que será indefinida hasta que uno de los contrarios elimine al otro, o ambos terminen eliminándose entre sí.

El protagonista es Harry Callahan (Clint Eastwood), un policía a quien se le encarga la misión de perseguir a un francotirador que ha matado a dos personas en la ciudad de San Francisco.

La persecución del asesino hace que Harry acabe por abstraerse voluntariamente de casi toda interacción social que no sea encontrarlo: ambos se vuelven cada vez más solitarios, y sin saber hacer casi ninguna otra cosa aparte de matar.

El dominio de la narración, el sentido del ritmo, las actuaciones y los planos de la Ciudad de San Francisco son verdaderamente extraordinarios. No es tan grosa como Comodines, la película de Suar y Carlín, pero estoy en condiciones de afirmar que se trata de un film de la concha madre que lo parió.

PD: Ese mismo año (1971), Clint Eastwood protagonizó The Beguiled, una película buenísima donde hacía el personaje de Corporal John McBurney: un soldado sedutórc que cae malherido y va a dar a una casa llena de minitas que se disputan sus carígno, en lo que vendría a ser el sueño del pibe. Busquelán y mirelán y sean felices.

lunes, 29 de agosto de 2011

EL EGOÍSMO Y EL MIEDO

Supongo que la discusión acerca de en qué medida el capitalismo surge de un egoísmo pre-existente y en qué medida lo favorece es, en última instancia, indecidible.

En cierto sentido, el egoísmo es tan viejo como la humanidad. Sin embargo, salvo necedad e ignorancia -o consumo compulsivo de textos de Alejandro Rozitchner- , pocos dudan de que la cultura y la sociedad  inciden sobre la proliferación de actitudes y sentimientos aparentemente "naturales".





Ejemplo: hace no mucho tiempo, Balzac aconsejaba "nunca comience su matrimonio con una violación". ¿Qué sugiere esto? La similitud socialmente "naturalizada" entre "violación de la mujer" y "matrimonio".

Los ejemplos podrían multiplicarse ad infinitum: el "instinto maternal", que Badinter demostró que está culturalmente condicionado, etc.

El especialista en prehistoria Jean Courtin, un francés director de investigación en el CNRS, aporta datos valiosos acerca de la solidaridad humana. En Córcega, hace 8 mil años, se exhumó el esqueleto muy bien conservado de una mujer muerta a los 35 años, enterrada con sus adornos y recubierta de ocre rojo. Se comprobó que en el curso de su vida -tal vez producto de una caída desde altos peñascos- había tenido un accidente que le paralizó el brazo izquierdo, producto de diversas fracturas. Corolario: la mina sólo podía desplazarse con dificultad, y una parte de su mandíbula inferior había sido destruida por una osteítis, lo que limitaba su alimentación a papillas.

En ese entonces se vivía de la caza, la pesca y la recolección de moluscos, por tanto cada miembro de la sociedad era dependiente de los suyos. Sin embargo, la alimentaron, la cuidaron y ayudaron a vivir muchos años.

Según Courtin, esos rasgos de solidaridad se detectan incluso entre los hombres de Néandertal, contemporáneos del Homo Sapiens, cuya especie se extinguió.

Otros casos: en sepulturas neandertalianas de 60 mil u 80 mil años atrás, se descubrieron restos de individuos gravemente impedidos que, sin embargo, habían sobrevivido durante muchos años gracias a la ayuda mutua del grupo: el hombre de Shanidar, por ejemplo, exhumado en una gruta de Kurdistán al norte de Irak, o ese otro individuo que había tenido la pierna quebrada y la mandíbula rota en el curso de su adolescencia.

Vale decir: el egoísmo es tan connatural al ser humano como la solidaridad. Lo que hace el capitalismo y la cultura hiper-consumista es sobredimensionar un aspecto de nuestra identidad por sobre otros.


EL MIEDO

Además del egoísmo, otro de los sentimientos básicos que estructuran nuestras sociedad moderna es el miedo. Podemos ir a los documentales de Michael Moore, entre tantos, para ver cómo el miedo ha tenido un papel decisivo en la conformación de la nación estadounidense.

Jean Delumeau (1978), en su obra La Peur en Occident, demostró que, pese a la omnipresencia del temor al dolor y al sufrimiento, en el pensamiento clásico el miedo fue condenado por aquellas sociedades que valoraban las hazañas militares y lo asociaban a la cobardía en oposición al coraje y la valentía. El miedo "era 'evidencia de un nacimiento bajo', según la fórmula de Virgilio que fue retomada luego por pensadores que atribuían a los pobres una propensión a la cobardía y contribuían de este modo a legitimar su dominación. Fue necesario esperar hasta la Revolución Francesa para que los sectores populares adquirieran el derecho a la valentía, por el cual también se transformaron en un objetivo privilegiado de temor para la burguesía.

Según la hipótesis de Delumeau, a partir de sus estudios sobre la historia de la Iglesia, cuando se sienten amenazados, los poderes son más propensos a escoger enemigos -externos pero sobre todo internos- para que, en consecuencia, resulte imperioso controlarlos, someterlos o, lisa y llanamente, eliminarlos. En contraposición, en períodos de mayor sosiego, se morigera la construcción de un otro peligroso.

No voy a extenderme en la historización del miedo, para no hacer más largo el post. Rescato una cita de Gabriel Kessler:

"Para Hobbes, el miedo a la muerte está en el origen de la política, por cuanto no habría política sin miedo. El temor al otro, a ser violentados por el prójimo, es lo que lleva a firmar el contrato originario de adscripción al Leviatán y es la base de su poder absoluto. Hobbes, según Roberto Espósito, imprime dos puntos de inflexión en la filosofía política: por un lado, logra que el miedo se transforme de sentimiento vergonzoso en primer motor de la actividad política y, por otro, lo ubica en el origen no de las formas más defectuosas del Estado sino de las más legítimas y positivas. Así, dicho miedo no aparece confinado al universo de la iranía y el despotismo, sino al lugar fundacional del derecho y la moral; no sólo engendra fuga y aislamiento, sino también es constructivo y generador de comunidad".

Otra forma del miedo muy común entre nosotros es el "miedo al negro villero", ejemplificado en la publicidad de Puertas Pentágono. Es loco el término "Pentágono". Si nos pusiéramos a analizar los asesinatos perpetrados, justamente, por el Pentágono en los Estados Unidos, podríamos escribir un libro.

Y sí, nadie ignora que el miedo, además de ser un mecanismo de control es, entra otras cosas, un negocio.


PD: Le podría poner más onda al post, pero ando sin ganas... Lean si pueden el libro de Kessler que está güenísimo!!
BIBLIOGRAFÍA

La más bella historia de amor, de Dominique Simonnet, Buenos Aires, FCE, 2004.

El sentimiento de inseguridad, Gabriel Kessler, Buenos Aires, SXXI, 2009.

sábado, 27 de agosto de 2011

SOGELAU TUVALU: TE RECONTRA BANCO

El grandísimo atleta Sogelau Tuvalu, de Samoa, corrió los 100 metros a velocidad lilitacarriotense: 15,66 segundos. ¡UN FENÓMENO!

Aquí el video.

Desde hoy, me autoproclamo el presidente del club de fans de Sogelau Tuvalu.

miércoles, 24 de agosto de 2011

POLÍTICA Y VIOLENCIA: LUCHA ARMADA EN LOS 70's (PRIMERA PARTE)

Este post y dos más que pienso escribir responden a cierta indignación de mi parte a partir de lo que considero giladas dichas por Tomás Abraham en una nota que salió en Perfil (editorial que suele ser una cagada también de frente). Aclaración: me cae bien TA, me parece un tipo macanudo, sólo que no acuerdo con la mayoría de sus análisis acerca de la coyuntura política.

Voy a tratar de despejar diversos malentendidos, afanándole varias ideas al artículo de la politóloga Pilar Calveiro aparecido en la revista Lucha Armada (número 4) y que está basado en un libro que recomiendo fervorosamente: Política y/o violencia. Una aproximación a la guerrilla de los años 70.Entre

Antes de ir a la descripción histórica de esos años -cosa que haré en un próximo post- , creo importante complejizar algunos conceptos y contextualizar algunas cuestiones:

MEMORIA: los argumentos que siguen a frasecitas del tipo "se cuenta la mitad de la historia" o "tenemos una memoria mutilada" tienden a ser medio pelotudos. Aquí y aquí puse algo sobre "la memoria". No hay "dos mitades" de la historia, ni tres ni cuatro ni siete: LA MEMORIA NO ES UN LEMON PIE. Sintéticamente: la memoria = recuerdo + olvido. La memoria siempre es una suerte de mezcla entre olvido y recuerdo de momentos vividos, libros leídos, manipulaciones políticas varias, etc. Para recordar mejor hay que saber olvidar. Quien recuerda cada detalle como un Funes el memorioso no puede pensar: quien para contar una película de hora y media emplea tres días porque es un prodigio de la memoria no sabe abstraer lo esencial de lo accesorio; quien no recuerda casi nada del contenido de la película no puede contar qué le pareció.

Así como no podemos hablar de identidades en singular, sino que existen identidades diversas que se superponen ya sea en una persona, un grupo social o una nación; no existe la memoria en singular, sino memorias siempre plurales, diversas y contradictorias.

De ahí que me suela parecer una pelotudez cuando personas mayores tiran frases del tipo: "yo esa historia la viví, no me la contaron, no me vengas con...". LA MEMORIA ES PLURAL, LA CONCHA DE TU MADRE!! Si dos pelotudos no nos ponemos de acuerdo en quién fue la figura de tal partido de fútbol, ¿como carajo pretender clausurar el debate sobre un período tan complejo desde tal o cual vivencia  personal?

¿Para qué la memoria? Entre otras cosas para establecer "puentes de sentido" que vinculen aquella forma de entender la política y la violencia con las prácticas actuales, para iluminar una con la otra, para descifrar el pasado desde miradas renovadas por una experiencia más amplia pero también para decodificar el presente desde la distinción, que permite afirmarlo como otro a la vez que reconoce las posibles conexiones.

Así como el dinero llama al dinero, la memoria llama a la memoria: todo acto de memoria convoca a otros actos de memoria que lo convalidan, lo cuestionan, lo discuten, lo desmienten.

Según Calveiro: "Cuando se habla de memoria se suele restringir la peculiaridad de la experiencia a una especie de relato sensible, incluso sensiblero, poco elaborado y encerrado en una historia individual, casi autónoma de lo social.

En oposición a esta idea, considero que la memoria no implica la suspensión de la racionalidad analítica, ni mucho menos la complejidad del análisis".


CONTEXTO INTERNACIONAL: El siglo XX fue seguramente el más sangriento en la historia de la humanidad. 1) Primera Guerra Mundial (10 millones de muertos aprox.), 2. Entreguerras y ascenso de los totalitarismos; 3. Segunda Guerra Mundial (54 millones de muertos aprox.), 4. Guerra Fría.

La Guerra Fría, dentro de la que se inscribió nuestra "guerra sucia", no fue un período de pacificación sino de desplazamiento del conflicto y de sus costos, de los países centrales hacia los países del entonces llamado Tercer Mundo. Dado el desarrollo de la tecnología nuclear, un posible enfrentamiento de las potencias entre sí hubiese implicado la destrucción del mundo mismo, por ello se lo dividió en dos campos enfrentados y en disputa, un mundo bipolar, a pesar de todos los esfuerzos terceristas.

En los años setenta, nos recuerda Calveiro, la bipolaridad comprendía la lucha entre dos modelos de hegemonía con pretensiones igualmente mundiales: el capitalista y el socialista, que se asumían no como adversarios sino como enemigos antagónicos. Ambos tenían rasgos extraordinariamente comunes: ponían el acento en la determinación de lo económico y en la centralidad del Estado.

En síntesis, según Calveiro "las lógicas de ambos antagonistas, que permearon la organización mundial de las relaciones de poder, en primer lugar, eran económicas y estadocéntricas; su racionalidad era binaria y su froma de expansión y de defensa, la guerra"

GUERRILLA URBANA Y TERRORISMO NO SON SINÓNIMOS: Calveiro: "El terrorismo se caracteriza por tratar de generar terror social con el objeto de producir una parálisis tal que le permita imponer una determinación política. Para ello destaca actos de violencia que deben ser indiscriminados, de manera que cualquiera pueda sentirse blanco de los mismos. El ataque a un enemigo militar es la figura de la guerra; el ataque a un enemigo de clase es la revolucion, pero si ese "enemigo" es suficientemente difuso, la lucha en su contra puede alcanzar a cualquiera. El terrorismo es indiscriminado y hace blanco principalmente sobre la población civil. Las organizaciones armadas argentinas no realizaron ataques de este tipo. Sus acciones se orientaban principalmente a obtener recursos económicos y militares, realizar propaganda armada mediante repartos de alimentos, medicinas y otros bienes, asesinar a miembros del aparato represivo, en particular involucrados en la represión y la tortura. Sobre todo en la primera época, previa a 1973, existía un especial cuidado en la planificación militar de las operaciones armadas, con el objeto de evitar cualquier daño sobre civiles. La colocación de explosivos, por lo regular, se realizaba con fines de propaganda y cuidando que no hubiera víctimas. Las formas de la violencia recrudecieron a partir del enfrentamiento con la AAA y, ciertamente, se hicieron más indiscriminadas, pero siempre sobre personal represivo, aunque de rango y responsabilidad menores. Hubo operativos que, siendo contra miembros de las Fuerzas Armadas involucrados en la represión, alcanzaron sin embargo a inocentes, como fue el caso de la hija del Almirante Lambruschini, pero existió solo un par de operaciones militares -realizadas con posterioridad al golpe de 1976- que podrían considerarse francamente terroristas, ya que cobraron indiscriminadamente la vida de civiles. Creo que es importante hacer esta distinción porque considerar cualquier accionar armado como terrorista es una forma de desechar, sin más trámite, a la mayor parte de los procesos revolucionarios de la historia y a muchas de las formas de resistencia".

VIOLENCIA Y ESTADO: En "Para una crítica de la violencia..." Walter Benjamin nos muestra a la violencia como elemento fundante no sólo del Estado sino del derecho que éste configura en torno suyo.

"Fundacion de derecho equivale a fundación de poder y es, por ende, un acto de manifestación inmediata de la violencia". En consecuencia, la legalidad no representa una suspensión de la violencia sino su consumación. Cuando el Estado se erige en detentador monopólico de la violencia legítima no la cancela sino que se la apropia utilizándola para preservar el orden establecido. El uso de la violencia por otros actores políticos comporta el cuestionamiento de este monopolio, que puede ocurrir para la fundación de un nuevo orden y un nuevo derecho. Así, se pueden identificar dos violencias, simétricas en sus fines aunque no necesariamente en sus formas ni en su potencia: violencia que conserva derecho y la que trata de fundar un nuevo derecho.

En los 70 se discutía el monopolio de la violencia del Estado como ilegítimo y se consideraba legítimo, por el contrario, el uso de la violencia para instaurar un nuevo orden, definido como más "justo". Se oponían así la violencia estatal y la revolucionaria. Se hablaba de "guerra antisubversiva", por un lado, y de "guerra popular y prolongada", por el otro. No fueron ni una cosa ni otra, nos dice Pilar Calveiro: "La 'guerra popular y prolongada' no pasó de ser guerrilla urbana o rural, en algunos casos, y la 'guerra anti-subversiva' no fue más que una política represiva de estado basada en el terror".

GUERRA SUCIA: Siempre según Calveiro, "la expresión latinoamericana de la Guerra Fría fueron las llamadas "guerras sucias", es decir la desaparición de personas, involucradas en proyectos políticos alternativos, armados y no armados, como parte de una política de Estado. En este contexto se inscribieron tanto el Plan Cóndor, en los años setenta, como las guerras en Centroamérica, en particular Guatemala y Nicaragua, durante los ochenta.

Como es bien sabido, en la distribución bipolar del mundo, América latina 'pertenecía' al Occidente capitalista, con la excepción de Cuba. (...) El control de América latina dentro del capitalismo occidental (por parte de Estados Unidos) fue una precondición para conquistar la hegemonía planetaria.

Se instrumentó entonces la tan conocida política de seguridad nacional, que remitía cualquier conflicto nacional a la confrontación global entre capitalismo y socialismo. Se la aplicó en todos los países a través de los aparatos represivos del Estado, apoyados por los servicios de inteligencia norteamericanos.

La organización bipolar del mundo se 'clonó' hacia dentro de las fronteras nacionales y estructuró la lucha política en campos separados y enemigos. Por una parte, los Estados, en la defensa del statu quo occidental y por otra un sinfín de organizaciones, partidos de izquierda y movimientos que pugnaban por modelos alternativos, genéricamente definidos como socialistas, de corte nacional popular y que se planteaban adueñarse del aparato del Estado para establecer un orden nuevo, mediante un proceso revolucionario.

Si la palabra clave del escenario internacional fue la guerra, la palabra clave de la política latinoamericana fue revolución, pero también aquí los antagonistas giraban en torno al control del Estado, reproduciendo la visión estadocéntrica predominante en el terreno internacional.

La idea de la Revolución, así, con  mayúsculas, se ha ido expulsando del imaginario político. Sin embargo, en los años setenta era parte nodal de la propuesta de la mayor parte de los grupos disidentes. Hacer la revolución era tomar el aparato del Estado para abrir un proyecto que prometía ser radicalmente nuevo, nacional, aintiimperialista y, en consecuencia, de ruptura con el orden capitalista. Un proyecto que prometía transformar las relaciones del espacio público y privado y crear un hombre nuevo: una especie de milagro. Esa gran revolución convocaba, en primer lugar, a la acción.

El tema de la acción se ha malinterpretado con frecuencia. El énfasis en ella no implica, necesariamente, la falta de teoría ni mucho menos de racionalidad o reflexión. Por el contrario, tanto la acción como el discurso son inseparables de la política. Decía Hanna Arendt, de indiscutible filiación republicana, en un texto que se tradujo al español precisamente en los años setenta:

'Dejados sin control, los asuntos humanos no pueden más que seguir la ley de la mortalidad... La facultad de la acción es la que interfiere en esta Ley... El lapso de vida del hombre en su carrera hacia la muerte llevaría inevitablemente a todo lo humano a la ruina y la destrucción si no fuera por la facultad de interrumpirlo y comenzar algo nuevo, facultad que es inherente a la acción... La acción es la única facultad humana de hacer milagros, como Jesús de Nazaret... el nacimiento de nuevos hombres y de un nuevo comienzo es la acción... Sólo la plena experiencia de esta capacidad puede conferir a los asuntos humanos fe y esperanza' (Hanna Arendt, La condición humana)

Finalizo con una idea de Calveiro que me parece muy importante: "La 'espiral de violencia', como una especie de tornado, se traga primero y antes que nada al más débil. Entre la insurgencia y el Estado, puestos a desafiarse en el terreno de la fuerza, gana el Estado. Sólo hay un lugar desde el que la insurgencia puede triunfar y éste es la lucha política. Los cubanos no le ganaron a Batista por su potencial militar, le ganaron políticamente".

Termino con dos reflexiones de Alejandro Kafuman que son bastante complejas de interpretar en todos sus matices:

"La llamada teoría de los dos demonios presumía una simetría entre dos contendientes. ¿Pero en qué consistía esa simetría? Contra lo que se suele suponer, la simetría alegada no es la referida a la violencia recíproca (esta es la versión más vulgar y estólida de la teoría de los dos demonios), sino al carácter de ilegalidad que concernía a ambos términos de la ecuación. En tiempos institucionalmente democráticos de los setenta, y también antes en la medida en que se apostaba por la revolución y no por la mera restauración constitucional durante gobiernos militares, los actores revolucionarios habrían actuado en forma ilegal. Habrían actuado como asociaciones ilícitas insurrectas, transgresoras de la constitución nacional y el código penal, y por lo tanto eran acreedoras de un castigo por parte de las fuerzas de la ley. El problema aquí no era el de la represión, ya que eso es lo que correspondía, sino el carácter ilegal que asumió la represión en la dictadura del 76. Si hubiera actuado en los términos del código penal, sólo hubiera restado un demonio: el de los subversivos. Es de eso de lo que tanto se han lamentado intelectuales, políticos y ciudadanos en estos últimos treinta años. ¿Cómo no fusilaron a los insurrectos, reprimieron de alguna otra forma legítima a esos delincuentes? (...)"

Como bien sugiere Kaufman, es intelectualmente pobre especular sobre lo que hubiera pasado si la guerrilla hubiese triunfado. Esas pelotudeces del tipo "si  los montoneros hubiesen ganado seríamos Cuba (????)" son nefastas. Quienes estaban comprometidos con formas de la debilidad, sabían -creían- que iban a morir como lo saben todos aquellos que no ignoran que la justicia siempre está del lado de los vencedores.  No es una afirmación soberbia sino más bien de amargura trágica. No experimentan AHORA una revelación que YA SABÍAN.

En el próximo post resumo algunos acontecimientos históricos. Me parecía importante hacer estas aclaraciones antes, como para clarificar -o en rigor complejizar- un poco el panorama, sobre todo porque al leer la nota de Abraham y los comentarios de los lectores me pareció que se decían muchísimas pelotudeces.

Aquí la segunda parte.

lunes, 22 de agosto de 2011

NO ENTIENDO A TOMÁS ABRAHAM

Leo una nota de Tomás Abraham escrita en Perfil del domingo 21 de agosto de 2011, aquí la nota.

Abraham sugiere que "Gabriel Mariotto, Mario Oporto y Jorge Coscia, le harían un gran bien al país, y en especial, a la juventud argentina, si se pusieran de acuerdo para difundir este libro en las aulas, en los medios de comunicación públicos, y proponerlo para el debate ciudadano. Educación y cultura es el ámbito en el que Montoneros-La Soberbia Armada de Pablo Giussani debe ser no digo sólo discutido, ya que polemizar es lo que más gusta y con frecuencia lo que impide pensar, sino al menos leído".


Sobre "política y violencia", puse éste, éste y éste post. 

En principio no creo que "polemizar" sea algo tan nocivo, ni le escapo al "conflicto" como forma de hacer política. No me rasgo las vestiduras por el hecho de que nosotros no debatamos como suizos, o como nos imaginamos que debatirán los suizos.

No terminé de leer el libro de Giussani, espero poder hacerlo en algún momento. Su interpretación me parece muy cercana a la metáfora nefasta de "los dos demonios". Estoy en desacuerdo con que su lectura "le haría un bien al país" y particularmente "a los jóvenes".


¿Por qué sería deseable que fuese de lectura obligatoria ese libro? ¿Por qué no la Trilogía de Auschwitz de Primo Levi o Política y/o violencia o Poder y desaparición de Pilar Calveiro? ¿Por qué no los libros de Richard Gillespie o Juan Gasparini sobre los montoneros? ¿O la biografía de Santucho, Todo o nada, escrita por María Seoane? ¿Y por qué no los debates encendidos en torno a la "Carta de Oscar del Barco" a partir de la entrevista con Héctor Jouvé?  O Maus, de Art Spiegelman, que tiene ilustraciones y es una historieta con la que los chicos pueden entretenerse al tiempo que reflexionar. Incluso Ante la ley de Kafka... qué se yo.
 
No termino de entender muchos textos de Tomás Abraham. Ojo, soy una persona que ha leído libros complejos, de lectura áspera: Hegel, Heidegger, Bourdieu... Pero a Abraham no termino de entenderlo, en el sentido de que no encuentro una referencia clara sobre "de qué carajo está hablando" cuando analiza la coyuntura política argentina.
 
Su tendencia a utilizar metáforas -el concepto de "intemperie" para explicar el fenómeno kirchnerista, por caso- en lugar de argumentos sólidos me desconcierta. Está bien e incluso es inevitable el uso de metáforas como instrumento retórico al servicio de la exposición argumental, pero cuando se vuelve plato principal es como pretender que el ketchup llene nuestras necesidades nutricias.
 
Es cierto que la idea de "argumentos sólidos" tiene una carga subjetiva muy fuerte, y que nadie puede reclamar para sí el monopolio de la interpretación legítima, pero...
 
Quiero decir: leo un artículo de José Natanson o Verbitsky, suponte, y puedo coincidir o disentir con tal o cual postura, pero sé lo que dicen, entiendo "la referencia". Con la mayoría de los textos de Abraham no me pasa lo mismo. Lo peor es que miro su blog y mucha gente le tira comentarios del tipo: "brillante análisis Tomás", "completamente de acuerdo contigo Tomás".

Tiendo a pensar que creemos "inteligente" a quien expresa lo que pensamos con palabras un poco más floridas y de un modo sofisticado. Creo que William James dijo que la mayoría cree estar pensando cuando no hace más que reordenar sus prejuicios. Pues bien: Abraham se la pasa refritando sus prejuicios una y otra vez, en casi todos los artículos que publica en Perfil o La Nación.
 

Sin embargo, creo que Abraham es una persona inteligente, y me parece que no carece -ni mucho menos- de una formación intelectual bastante densa.

Ojo, entiendo que hay temas que son extremadamente sensibles y refractarios a la interpretación, y que suscitan enconos encendidos: peronismo/antiperonismo, montoneros y lucha armada, judíos y palestinos...

Según Horacio González, con quien a menudo me sucede lo mismo pero con quien acuerdo mucho más: "pensar la política a martillazos parece ser el motto de Tomás Abraham, que posee una formación filosófica nietzscheana-foucaultiana y una escritura que cultiva brillos sentenciosos, y también tajantes giros despectivos. Sabe ver la cultura filosófica en el fárrago de las cosas, entremezclada con el humor de los acontecimientos cotidianos y de las culturas populares (...) Intenta escribir lo que podríamos llamar un manual general de ética política, encarnado en hombres prácticos y amantes de la vida, entendiendo por lo primero un volcarse a la raíz verdadera de lo ideológico, esto es, los actos en el mundo real de la producción; y por lo segundo, un intento de abordar y expresar la verdad personal sin ocultamientos ni oropeles. En este caso, se basa en la promoción foucaultiana de la idea antigua del parresiastés, aquel que dice la verdad como acto agónico en el que funda su existencia, arriesgando quebrar con ello la trama de prevenciones, cortesías e indumentarias sociales de todo lenguaje". 

Más allá de la interpretación de González, es curioso que en la nota Abraham diga  que "polemizar es lo que más gusta y con frecuencia lo que impide pensar". Quiero decir que a mí, Abraham siempre me ha parecido menos un crítico que un polemista, en el sentido de que su discurso está orientado a convencer, a seducir más que a entender los argumentos ajenos y exponerlos. 

viernes, 19 de agosto de 2011

CAMILA VALLEJO Y EL ROCKER CHILENO

Camila Vallejo es una dirigente estudiantil -presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile- y militante comunista muy bonita y carismática, quien tomó trascendencia en los medios en los últimos tiempos, a raíz de la movilización de los estudiantes trasandinos a favor de la democratización y el mejoramiento de la enseñanza. Aquí link de BBC Mundo sobre la cuestión.

La politización de los jóvenes está representando todo un problema para la imagen del presidente Sebastián Piñera.


Al margen de toda discusión, parece que un rockero chileno bastante perejil llamado Gustavo "Pistolas" Bombal se enamoró de su imagen viéndola en una entrevista por televisión y -sin importarle tres carajos lo que estaba diciendo- le escribió una canción

"Camila Vallejo, no sé lo que haces/ pero yo te sigo, si sales conmigo (...) ¡Te juro que aguanto a tus amigos rojitos! (...) yo te voy a ayudar, asesoramiento de imagen yo te voy a entregar" (?????)

Al weón lo trae sin cuidado la política, los estudiantes y la educación: está decidido a transformarse en el pololo de la Camila, poh.

Si Víctor Jara se levanta de la tumba, se agarra el fémur con la mano izquierda y le pega un roscazo.

LEYENDO A BOLAÑO EN EL GIMNASIO

Ayer, mientras pre-calentaba en la bicicleta fija del recinto en donde los tipos tratan de adquirir músculos en su afán de ser deseados por las mujeres y temidos por los otros hombres; y las mujeres hacen otro tanto para provocar la mirada masculina y la envidia femenina - batallando todos contra el inexorable paso del tiempo- , me puse a leer los últimos relatos que conforman El gaucho insufrible, de Roberto Bolaño.

Bolaño es un narrador tan brillante que pude concentrarme fácilmente en la lectura, a despecho de que tenía que pedalear, y de los gritos de Bon Scott - el cantante de eisidisí, nombre que me recuerda a Emilio Disi, que a su vez me remite a Doris del Valle- cuya voz aullaba Hell ain't a bad place to be, tema que -imagino porque siempre lo pone- le gusta a la recepcionista del gym.

Pese a lo interesante del relato, yo cada tanto miraba de reojo la graciosa escena donde el profesor se le ponía atrás de la bicicleta fija a una morocha y le hablaba al oído, como si le estuviese enseñando a jugar al pool. ¿Qué tan difícil puede ser aprender a pedalear en una bicicleta fija como para necesitar ayuda profesional?

Al otro coté, un neonazi medio proletario, con los brazos tatuados con tinta barata que parecía de birome bic, gritaba "diez más, dále, diez más", mientras le miraba fijamente-con cierta homosexualidad contenida- los músculos a su compañero.

En Literatura + enfermedad = enfermedad", Bolaño ordeña una vaca para tirarle la leche tibia y agria por la cabeza, llora sobre la leche derramada o se lamenta porque tal vez en poco tiempo dejará de tomar y de comer -cuando escribió el relato, el cáncer que lo llevó a la muerte estaba avanzado- y sale del médico habiendo recibido noticias que lo llenan de nostalgia y de miedo. Pero súbitamente alza los ojos y ve a una interesante mujer cuyos tacos no logran disimular su escasa estatura, que está haciendo la cola para ingresar a otra consulta, y esa visión hace que sus temores se evaporen por un rato.

La petisa resultó ser una doctora de ojos rasgados que estaba al tanto de su enfermedad, quien le pide hacerse unos chequeos. Suben juntos al ascensor para ir a la sala donde la ponja hará los estudios:

"No sé porqué, finalmente le dije que sí, y entonces ella me guió fuera de las consultas externas hasta un ascensor de grandes proporciones, un ascensor en donde había una camilla, vacía, por supuesto, pero ningún camillero, una camilla que subía y que bajaba con el ascensor, como una novia bien proporcionada con -o en el interior de- su novio desproporcionado, pues el ascensor era verdaderamente grande, tanto como para albergar en su interior no sólo una camilla sino dos (...) y justo en ese momento, con la cabeza no sé si más fría o más caliente, me di cuenta de que la doctora bajita no estaba nada mal. No bien descubrí esto, me pregunté qué ocurriría si le proponía hacer el amor en el ascensor, cama no nos iba a faltar. Recordé en el acto, como no podía ser menos, a Susan Sarandon disfrazada de monja preguntándole a Sean Penn cómo podía pensar en follar si le quedaban pocos días de vida. El tono de Susan Sarandon, por descontado, es de reproche. (...) Follar es lo único que desean los que van a morir. Follar es lo único que desean los que están en las cárceles y en los hospitales. Los impotentes lo único que desean es follar. Los heridos graves, los suicidas, los seguidores irredentos de Heidegger. Incluso Wittgenstein, que es el más grande filósofo del siglo XX, lo único que deseaba era follar. Hasta los muertos, leí en alguna parte, lo único que desean es follar. Es triste tener que admitirlo, pero es así".

Mientras leía el magnífico relato de Bolaño rememoré un fragmento del poema "Sala de psicopatología" de la Pizarnik, y recordé la mezcla de inmenso deseo de ser amados y deseados que tienen muchos enfermos mentales, y la imposibilidad de ver satisfechos esos deseos por su fealdad, su debilidad mental o su abandono.

Alejandra Pizarnik escribió ese poema mientras estaba internada en el Hospital Pirovano:

“-una señora originaria del más oscuro barrio de un pueblo que no figura en el mapa dice:

- El dotor me dijo que tengo problemas. Yo no sé. Yo tengo algo aquí (se toca las tetas) y unas ganas de llorar que mama mía”.

Y luego:

“ Ustedes, los mediquitos de la 18 son tiernos y hasta besan al leproso, pero

¿se casarían con el leproso? (…)


“Oh, he besado tantas pijas para encontrarme de repente en una sala llena de carne de prisión donde las mujeres vienen y van hablando de la mejoría (…)

Porque –oh viejo hermoso Sigmund Freud- la ciencia psicoanalítica se olvidó la llave en algún lado:

Abrir se abre

Pero ¡cómo cerrar la herida?”

Retomando el texto de Bolaño, nos topamos con un fragmento de Brisa Marina, de Stephane Mallarmé: “la carne es triste, ¡ay!, y todo lo he leído”.

¿Mallarmé sugiere que ha leído, garchado o viajado lo suficiente? ¿Habla, con Baudelaire, de desiertos de tedio en un oasis de horror? ¿Habla del aburrimiento, una de las principales enfermedades del hombre moderno?


Los libros que podemos leer son limitados, los encuentros sexuales también, pero “el deseo de leer y de follar es infinito, sobrepasa nuestra propia muerte, nuestros miedos, nuestras esperanzas de paz”, nos dice Bolaño, que a esa altura imagino que querría vivir sin timón y en el delirio, o no… o simplemente quería vivir y el deseo de tener sexo con la doctora lo hacía olvidar su propia muerte y al mismo tiempo hacía que la sintiera en todo el cuerpo, como el aire que puebla las habitaciones vacías.

“En un oasis uno puede beber, comer, curarse las heridas, descansar, pero si el oasis es de horror, si sólo existen oasis de horror, el viajero podrá confirmar, esta vez de forma fehaciente, que la carne es triste, que llega un día en que todos los libros están leídos y que viajar es un espejismo”.

Y entonces Bolaño, solo, japonesa, muerte, ascensor, inmenso vacío, ganas de llorar y hacer el amor. Pero se contuvo por decoro y fueron a una sala donde le hizo pruebas y “le pregunté por las posibilidades de éxito de un trasplante de hígado. Muchas posibilidades, dijo. ¿Qué tanto por ciento?, dije yo. Sesenta pol ciento, dijo ella. Joder, dije yo, es muy poco. En política es mayolía absoluta, dijo ella”.


A esa altura del relato empecé a pensar en la hermosísima novela 2666, larga como esperanza de pobre, que Bolaño se apuró a terminar, consciente de que se le venía la noche...

Me dieron unas ganas terribles de largarme a llorar, pero AC/DC seguía a todo volumen y el ambiente gimnástico no era del todo propicio.

jueves, 18 de agosto de 2011

BANCO A SABELLA

Me gusta Sabella al frente de la selección -sobre todo luego de "no técnicos" como Diegote y Checho Batristón- , aunque la tiene complicada por la típica ansiedad de hinchas y dirigentes, por los años que hace que no se gana un mundial y por cierta carencia de jugadores de jerarquía en algunos puestos.

Es cierto que llamó a Verón y Riquelme, y muchos le van a saltar a la yugular por llevar "viejos" a la selección. Para mí está bien, lo entiendo: es consciente de que acá, sobre todo últimamente, la palabra "proyecto" es igual a "resultados". Todavía no estamos clasificados para el mundial.

Me gusta la vuelta de Licha López y Lucho González, y me cabe que no esté Tevez (un gran jugador, pero por varios motivos no sirve para la selección).

Quizá una de las cosas que más me gusta es la ida de Gabi Milito... jugaba Gabi Milito!!!!

Eso... nada más.

Abrazo de Gaulle!!

miércoles, 17 de agosto de 2011

LEER A FABIÁN CASAS Y PONERSE UN BLOG

Cuando era pendex, con algunos amigos pelilargos y neo hippies/ pseudo-metaleros del secundario escuchábamos canciones de hard rock de los 70’s y 80’s: Zeppelin, Deep Purple, Nazareth, Iron Maiden, AC/DC, Black Sabbath, Yes, Zappa, Beatles, Hendrix, Pink Floyd… también canciones de Spinetta, Charly García, The Police, Sumo y los Redondos. Como estábamos buscando, como Aristarain, un lugar en el mundo, solíamos ser cerrados como culo de muñeco ante ciertos géneros y tendencias musicales que no cubrieran las expectativas de tan selecto grupo de escuchas.

Encima yo leí pronto la primera Consideración intempestiva de Nietzsche –una que hablaba sobre David Strauss- donde el tipo despreciaba la “Gebildetheit”, la “cultería”, que vendría a ser la cultura del “filisteo” que cree ser culto y refinado cuando en realidad es un pelotudo a cuerda. El tipo fue siempre muy elitista, y hoy pienso que a veces cometía el error que cometemos todos: nos tomamos demasiado en serio a nosotros mismos, olvidando que estamos destinados al olvido, a ser alimento de los gusanillos.


En el Nacimiento de la tragedia, haciendo referencia a Richard Wagner, Nietzsche decía cosas como:

“Yo estoy convencido de que el arte es la tarea suprema y la actividad propiamente metafísica de esta vida, entendido en el sentido del hombre a quien quiero que quede aquí dedicado este escrito, como a mi excelso precursor en esta vía”.

Sin embargo, como el personaje de Dr Jekyll/Mr Hyde de Stevenson, al llegar a mi casa, a veces me encerraba para escuchar a escondidas temas cursis como “Stay on these roads” de A-ha; o “Eternal flame” de The Bangles. Quizá avergonzado por admitir que escuchaba A-ha, me apresuro a confesar que estaba enamorado de la cantante de las Bangles (?).

¿A qué viene todo esto? Peresén, ya vuá llegár al punto.

Fabián Casas, en sus Ensayos bonsai, tiene un capítulo titulado “Serrat el orto”, donde se caga en lo que podríamos definir como “consumo cultural culposo”. Allí dice cosas como:

“(…) tengo la desgracia de ser muy amigo de muchos críticos de rock. La mayoría de ellos, cuando les cuento mi pasión por Serrat, suelen desmayarse como solían hacerlo los personajes de Dante Quinterno, con un sonoro ¡plop! Otros redoblan la apuesta y me tratan de energúmeno musical”.

Pese a la mirada ajena, Casas confiesa su amor por las canciones de Serrat, y dice que al ir a sus recitales, el público no va a que lo miren escuchar su música, sino a disfrutar del show, y que eso constituye una bendición para cualquier cantautor.

Y con esto llego al corazón de alcaucil de mi argumento: leer a Fabián Casas puede ser, al menos lo ha sido para mí, una experiencia liberadora. Como Roberto Bolaño, los textos de Casas producen ganas de escribir. Casas sugiere que escribamos sin esperar el reconocimiento del público, aunque lo que frutiémos nos produzca vergüenza ajena.

A mí no me gusta cómo escribo, y soy consciente de que leer mucho no necesariamente te ayuda a pensar, porque el alimento espiritual, al igual que el material, puede causar indigestión. Sin embargo, decidí seguir escribiendo en un blog para aprender a escribir, porque creo que muchas veces uno no tiene que esperar a tener algo importante que decir para animarse a decirlo, sino que descubre lo que tiene para decir mientras intenta ponerlo en palabras.

El carpintero tiene una idea de mesa, opera sobre la madera mediante las herramientas que tiene a mano y capaz se martilla un dedo y putea al viento como el Tano Pasman o le sale bien y se pone contento. Richard Marx decía que lo que distingue al peor arquitecto de la mejor abeja es la capacidad de armarse un blog para escribir pelotudeces. En este sentido, José Pablo Feinmann se puede ir a la concha de su madre.

Y es que uno no puede pretender ser un crack: tipos como Kafka, Proust, Borges, William Faulkner o Pessoa son imposibles... Desearía no escribir como Ari Paluch, pero incluso si fuera el caso.

Y claro que hasta un huevo frito puede salir mal si uno no le pone pasión, y que la pasión no asegura ningún resultado. Si fuera por la pasión, yo jugaría al fútbol como Zidane.

“En vano te hemos prodigado el océano, en vano el sol, que vieron los maravillados ojos de Whitman. Has gastado los años y te han gastado, y todavía no has escrito el poema”.

Eso decía Borges mientras la enésima mina le cortaba los flecos.

Hipócrita escritor, ¿qué te calienta que no te salga el poema? Ya va a salir, y si no sale paciencia, se hace lo que se puede.

RICARDO IORIO Y SUS PRECURSORES

Ya Chesterton había escrito:

 "Ricardo Iorio sabe que hay en el alma tintes más desconcertantes, más innumerables y más anónimos que los colores de una selva otoñal... Cree, sin embargo, que esos tintes, en todas sus fusiones y conversiones, son representables con precisión por un mecanismo arbitrario de gruñidos y chillidos".

¿A dónde están las plantaciones de aloe vera, la concha de tu madre? ¡Pero si es el mismo detergente putos!!


lunes, 15 de agosto de 2011

DIALOGANDO CON EL CORVINO

LA MANO SANTA

Leyendo Cuando me muera quiero que me toquen cumbia, la excelente crónica de Cristian Alarcón, me encuentro con un fragmento que me causó mucha gracia: el periodista cuenta su experiencia en la casa de una mai umbanda:

La mai se llamaba Marga, pero cuando estaba en transe pasaba a llamarse "la Africana", porque estaba poseída por otro espíritu nacido en el continente de J. J. Okocha hace 5 mil años.


Alarcón cuenta que la vieja se vestía con un sombrero de paja, con la forma de una capelina deshilachada, que había llenado de flores secas, pañuelos y talismanes. Las frases que tiraba me hicieron acordar al Manosanta, el personaje de Olmedo que yo veía cuando era pendejo:

"Procure o minino... Vocé no sabi qui é el amor de mulher". La tal Marga era como la "abuela" de todos los pibes chorros del barrio. En una parte la va a ver Simón, uno de los tantos chicos de la villa que pasó gran parte de su vida encerrado en diversas instituciones carcelarias e institutos de menores, recibió ocho balazos en diversos enfrentamientos y se salvó de pedo cuando la policía lo dejó tirado después de apalearlo, creyendo que se iba a morir desangrado.

Al salir de la cárcel, el pibe tiene ganas de recuperar el amor de su antigua novia, quien mientras él estuvo encerrado ya andaba con otro. Le cuenta a la mai que tiene el corazón roto y que la extraña mucho. Procurando que se la olvide, la mai responde:

"Mulher fica como una putana. Mulher vai fifar con vocé y depois fifa con outros mininos. Despois fica con outro homi. Mulher no sirve para corazao de vocé. Ela pogi traer problemas para vocé".

Mientras estaba en su papel, la abuela impostaba la voz. El vago le responde:

- Pero yo por lo menos quiero estar una noche con ella, Mai, no me importa después:

-"¡Si a vocé no importa vai! ¡Vai, vai, vai! ¡Vocé e duro de matera! -dijo la Mai y con la mano al viento, hizo ese gesto que puede significar andate al carajo, o hacé lo que quieras, o me doy por vencida ante tu deseo.

Todavía no lo terminé de leer, pero cuando lo haga lo comento. Está excelente.Obviamente describe una realidad muy cruda y dura, en parte herencia del menemismo (las entrevistas y la investigación son de 2001 más o menos).

sábado, 13 de agosto de 2011

"EL EXTRANJERO" DE ALBERT CAMUS

A menudo las mascotas se nos parecen, así nos dan la primera insatisfacción; esas que se menean con nuestros gestos, echando mano a cuanto hay a su alrededor. Mascota, deja ya de ladrarle a la pelota...

Y sí, muchos perros terminan por parecerse a sus dueños: conozco una vecina que es igual en forma y contenido a su desagradable perrito pekinés.

Anyway: terminé de leer por segunda vez El extranjero, de Albert Camus, y me gustó mucho. La había leído de purrete y no la recordaba.

Albert Camus (1913-1960) tenía una pinta de Humphrey Bogart y una capacidad intelectual y simpatía que muy esperablemente le habrá acarreado éxito con las minas de su época. Si tenemos en cuenta que salió con una actriz tan bella como María Casares, está todo dicho.

Entre otras cosas, de la novela me llamó la atención el personaje de Salamano, vecino de Mersault, el protagonista.

Al enviudar, el tal Salamano vivía desde hacía ocho años con un sabueso que estaba hecho mierda. Mersault cuenta -la novela está narrada desde la visión del protagonista- que lo tenía desde cachorro, pero como los perros viven menos tiempo, terminaron por envejecer juntos. El rrope tenía “una enfermedad en la piel, creo que sarna, que le hace perder casi todo el pelo y lo cubre de placas y costras oscuras. A fuerza de vivir con él, solo los dos en una pequeña habitación, el viejo Salamano ha concluido por parecérsele. Tiene costras rojizas en el rostro y pelo amarillo y escaso. A su vez el perro ha tomado del amo una especie de andar encorvado, con el hocico hacia adelante y el cuello extendido. Parecen de la misma raza y, sin embargo, se detestan. Dos veces por día, a las once y a las seis, el viejo lleva el perro a pasear. Desde hace ocho años no han cambiado el itinerario. Puede vérseles a lo largo de la calle de Lyon, el perro tirando del hombre hasta que el viejo Salamano tropieza. Entonces pega al perro y lo insulta. El perro se arrastra de terror y se deja arrastrar. Y el viejo debe tirar de él. Cuando el perro ha olvidado, aplasta de nuevo al amo y de nuevo el amo le pega y lo insulta. Entonces quedan los dos en la acera y se miran, el perro con terror, el hombre con odio. Así todos los días. Cuando el perro quiere orinar, el viejo no le da tiempo y tira; el sabueso siembra tras sí un reguero de gotitas. Si por casualidad el perro hace en la habitación, entonces también le pega. Hace ocho años que ocurre lo mismo”.

El viejo Salamano no había sido feliz con su mujer, pero se acostumbró a su presencia como luego de su muerte se habituó a la presencia del perro. Al final el perro se fugó y el viejo terminó por extrañarlo, aunque todo el tiempo le pegase y lo tratara de "carroña" y "basura". El otro vecino de Mersault era igualmente despreciable: un boxeador proxeneta que le pegaba a su mujer. El Extranjero fue publicada en 1942, época en la que Argelia era colonia francesa, y se desarrolla en la Capital: Argel.

El pensador palestino Edward Said criticó alguna vez la mirada "colonialista" y eurocéntrica de Camus. En mi opinión, Said tiene razón: los personajes europeos, por más despreciables que sean, tienen matices; al referirse a "los árabes", en cambio, la visión de Camus es monocorde. Suele referirse a los personajes bajo la etiqueta "los árabes", y los piensa cual si fueran más o menos la misma mierda con parecido olor.

Un muy lindo libro. Si pueden lealón. Se puede relacionar con el existencialismo sartreano de La náusea y contrastar con El proceso de Kafka, que también trata de un juicio.



miércoles, 10 de agosto de 2011

FRANZ KAFKA Y ALEJANDRO DOLINA

La vida y la obra de Franz Kafka desmienten esa frase-fórmula que muchos gustan citar, supuestamente fruto de la inteligencia de Alejandro Dolina (1): "todo lo que hace el hombre es para levantarse minas". Como casi todas las formulitas que pretenden condensar, cual jugo Suin, la complejidad de lo real -"el hombre es el único animal que ríe", "el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra", "el hombre es el único animal que sabe su muerte"- , la frase me parece bastante más precaria de lo que se suele reconocer. Algo así como que el Dogor estaba pensando en enamorar a la Claudia cuando le pintó hacerle un golazo a los ingleses en el mundial de México '86, y así sucesivaméntek. Es obvio que, como toda frase que haya prendido en la sensibilidát popular, encierra un componente verdadero.


La visión de la mujer en Kafka está bastante alejada de dos modelos muy remanidos: la madre y la prostituta.

Los Diarios y las Cartas a Felice Bauer nos muestran un Kafka que declara no tener interés alguno por la literatura, simplemente porque dice consistir en literatura: "no soy ninguna otra cosa ni puedo serlo". Alguna vez leí que dijo que le aburría todo lo que no fuera literatura, incluso las conversaciones sobre literatura.

Hay varios pasajes donde le confiesa sus sentimientos a Felice Bauer, su prometida-imposible:

"Con frecuencia he pensado que la mejor forma de vida para mí, consistiría en encerrarme en lo más hondo de una vasta cueva con una lámpara y todo lo necesario para escribir".

Meses más tarde radicaliza todavía más su postura:

"Para escribir necesito apartarme, no 'como un ermitaño', eso no sería suficiente, sino como un muerto. En este sentido, escribir es un sueño más profundo, es decir: muerte, y de igual modo que a un muerto no se le saca ni se le puede sacar de su tumba, tampoco a mí de mi escritorio durante la noche".

En abril de 1913 le tira un "todavía no has comprendido suficientemente que la creación literaria constituye la única posibilidad de existencia interior que tengo".

Uno supone que Felice debe haber sufrido mucho leyendo las cartas de semejante muchacho... en un fragmento le dice:

"No es inclinación por la escritura, querida Felice, no es inclinación, sino yo mismo. Una inclinación se puede arrancar o reprimir. Pero esto soy yo mismo".

Otros pasajes varios redundan sobre la imposibilidad  que siente Kafka de compaginar la oficina con la literatura, la imposibilidad de casarse, la imposibilidad de quedarse soltero... Alguna vez escribió:

"(...) vivo entre tres imposibilidades: la imposibilidad de no escribir, la imposibilidad de escribir en alemán y la imposibilidad de escribir de otra manera. Y casi podría agregar una cuarta: la imposibilidad de escribir, porque esta desesperación no se atenúa escribiendo".

Incluso llega a escribirle al padre de Felice, para explicarle los motivos por los cuales él sería un marido muy malo para su hija:

"Todo mi ser está orientado hacia la Literatura, es una dirección que he establecido con precisión antes de cumplir los 30 años; si algún día la abandono, dejaré de vivir. Todo lo que soy y lo que no soy se desprende de ello. Soy silencioso, insociable, malhumorado, egoísta, hipocondríaco y, de hecho, enfermizo (...) ¿Podría vivir junto a un hombre así su hija, cuya naturaleza, la de una chica sana, la predestina a una verdadera felicidad conyugal? ¿Soportaría llevar una vida monacal junto a un hombre que sin duda la quiere como nunca podrá querer a nadie, pero que, debido a su inalterable destino, pasa la mayoría del tiempo en su habitación o incluso caminando solo por ahí? (...) ¿Lo soportaría? ¿Y por qué? ¿En aras, por ejemplo, de la Literatura, extremadamente descutible a sus ojos, y quizá incluso a los míos?"

Pocas veces he leído a un escritor para quien realidad, ficción y sueño se confunden tan estrechamente. Hay dos libros que tratan todas estas cuestiones de vida y literatura que son excelentes: "El otro proceso de Kafka" de Elias Canetti y "Kafka: los años de las decisiones" de Reiner Stach. Si alguno quiere leer dos obras que ejemplifican maravillosamente bien la obsesión bilardista de Kafka por la escritura y la literatura, hagalón y disfrutelón.

Otro librazo es la biografía de Kafka escrita por Klaus Wagenbach. 

Post Scriptum: Tiempo antes de conocer a Felice, Kafka visitó con su amigo Max Brod la casa de Goethe en Weimar, donde conoció una chica muy hermosa con quien flirteó, aunque la mina no le dio tanta pelota porque estaba interesada en otros estudiantes. Sin embargo le escribe a Brod una carta diciendo:

"Pues aunque no le resulto desagradable, de hecho le soy tan indiferente como una olla. Pero, entonces, ¿por qué me escribe, tal como lo deseo? ¿Será que a las muchachas se las puede atrapar con la sola escritura?".

La interpretación de la frase puede hacerse tanto desde el evidente ego personal y el interés erótico hacia la mina como desde la importancia que Kafka le daba a la escritura literaria. Para finalizar, arrojo una obviedad: la personalidad y la obra de Kafka es completamente impermeable a todo tipo de interpretación unilateral.

(1) La frase pertenecería a Alexis Dolínades, un personaje del "Negro" Caloi, amigo de Dolina. El tipo retoma la frase en Lo que me costó el amor de Laura (1998): "Se ha dicho que el hombre hace todo lo que hace con el único fin de enamorar mujeres".

Lo aclaro para que no bufen los eunucos. Abrazo de Gaulle!!

martes, 9 de agosto de 2011

LO QUE ESTOY LEYENDO

Disfrutando de "Dóberman", Gustavo Ferreyra; "Cuando me mueran quiero que me toquen cumbia", Cristian Alarcón; "Prisión perpetua", Ricardo Piglia; y "Breves apuntes de autoayuda" de Fabián Casas. En breve los comentarios.

domingo, 7 de agosto de 2011

EL CHINO TEÑIDO DE ROJO

En el supermercado chino de Abasto, en la calle San Luis o Agüero o Gallo, hay un chino teñido de rojo que se hizo amigo de mi sobrinito de cuatro años que casi a diario va a comprar danoninos al lugar.


Es fija que en casi todo supermercado chino que se precie hay un oriental occidentalizado y buena onda que se tiñe el pelo, escucha música electrónica y le sonríe a los clientes como quien le da la bienvenida a Occidente.

Mejor dicho, la máxima irrefutable (?) es la siguiente: todo chino que labure en un supermercado con el pelo teñido de rubio/rojo/violeta/anaranjado es buena onda.

PD: Se nota que no tengo nada para decir.

sábado, 6 de agosto de 2011

ERNESTO SÓTANO Y RINGO BONAVENA

"La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo ya hay que morirse", decía Ernesto Sabato, en una prosa cargada de angustia y "sentimiento trágido de la vida" a la Unamuno+Kierkegaard+Tano Pasman después del partido contra Belgrano de Córdoba.

De modo más eficaz, el boxeador Ringo Bonavena afirmó que "la experiencia es como un peine que te dan cuando ya te quedaste pelado".

Decidan ustedes cuál frase les gusta más. Para mí la frase del Ringo es de un auténtico Starr.

La "gravedad" de Ernesto Sótano realmente me rompe las pelotas, pese a que yo conservo cierto cariño no por sus libros, sino por el recuerdo de sus libros en mi adolescencia. Yo entiendo con Hegel que "los tiempos felices son las páginas vacías de la historia"... pero ese espíritu de la pesadez, esa carencia de humor, ese pesimismo de película danesa que quiere ganar un festival importante... ¡dejáme de joder!

Nietzsche debe haber sido uno de los primeros filósofos en criticar a la filosofía por su afán "judeo-cristiano" de confundir dolor y profundidad. El mismo Adorno, que no acostumbra ser justo con sus precursores -en el sentido de que no era propenso a citarlos cuando les "afanaba" ideas- le reconoce a Nietzsche ser el primero en denunciar a la filosofía por su odio a la felicidad y su afirmación del dolor (Adorno, "Terminología filosófica", citado por Silvia Schwarzböck en Adorno y lo político).

En fin... me cae bien el bigotón.

jueves, 4 de agosto de 2011

LA IDEA DE CULTURA COMO EL BAR DE "STAR WARS"

Heráclito decía que nadie se baña dos veces en el mismo río, porque el río es la metáfora del tiempo o porque es invierno y el agua está fría, la malla aprieta y se nos marca la buzarda. Sabemos que nuestros gustos cambian, y que toda nueva manifestación cultural reescribe el pasado, convirtiendo los antiguos malditos en nuevos héroes y los viejos héroes en individuos que jamás debieron haber nacido... 


Aquí un post perdido donde se tratan estas cuestiones de modo profundo (?) Prosigamos:

F. Houses repite una y otra vez una idea que en cierto modo le viene de la lectura de "El escritor argentino y la tradición" de Jorge Luis Borges ("... no debemos temer y que debemos pensar que nuestro patrimonio es el universo; ensayar todos los temas, y no podemos concretarnos a lo argentino para ser argentinos: porque o ser argentino es una fatalidad y en ese caso lo seremos de cualquier modo, o ser argentino es una mera afectación, una máscara"): nuestra relación con la cultura debería asemejarse a una conversación amistosa o acalorada en el bar de Star Wars: algo así como un grillo azul y diminuto charlando animadamente con un gato gris en un idioma ininteligible para el enorme dinosaurio verde con trompa de mamut que está sentado a pocos metros. En este símil, los críticos de arte podrían ser una especie de 3POs que tienden diversos puentes para hacernos comprender culturas e idiomas diversos.

Casas tiene razón cuando dice que muchos lectores se sienten desilusionados al enterarse de la posibilidad de que Homero fuera diversos autores, porque la época valora el genio individual. Esto ocurre incluso en juegos colectivos como el fútbol, donde un partido entre Real Madrid y Barcelona se vende como EL DUELO entre Cristiano Ronaldo y Messi. 

La cultura que vive encerrada en el departamento (o en un claustro académico), limpita, pulcra, empaquetada y con olor a perfume no puede ser vital. Se sabe que las reglas del arte son como vírgenes vestales: a menos que se las viole no habrá generación.

Varios de los antiguos filósofos eran viajeros que traían experiencias nuevas. Los Beatles fueron grandes, en parte, porque a la hora de robarle a otros artistas no se fijaron en antagonismos irrefutables sino que afanaron sin distinción de raza, credo ni religión: a Hendrix, Bob Dylan, al blues, a la música hindú… Ojo, ¡no confundir pastiche con saber robar! Recuerdo que Walter Benjamin, que era un crack, tenía la idea de escribir un libro hecho sólo con citas de otros autores.

A mí me embola leer reseñas de críticos que no se dejan fascinar –la crítica auténtica es mejor cuando parte de la fascinación- sino que parecen galgos que odian correr y aman morder a otros perros (o se limitan a lamerles el orificio a los perros amigos, o a los perros poderosos).

Y luego está cierto uso nocivo de la idea de nación... Se dice con razón que la patria no equiavale al concepto jurídico de Estado-nación, sino a la nostalgia de lo no vivido, los olores de la infancia, los amigos y los amores del barrio, los lugares que hemos visitado y donde hemos sido felices, o donde nos han roto el corazón en mil pedazos... En síntesis: la cultura propia implica cierta mezcla de olvido y recuerdo de lo que hemos leído, nos han contado o hemos vivido. Es evidente que mucha de la música que amamos no tiene un carajo que ver con los premios o el reconocimiento: tal vez una canción de Sandro o una versión cursi de Chiquititas le arranque una lágrima a más de uno, porque se conecta con recuerdos pasados, con un momento de la infancia, lo que fuere. Bué, capaz exagero con el ejemplo crismorenístico... En palabras de Madariaga -no el personaje de Liniers, sino Francisco Madariaga- : 

"Mi relación es con el país natal, no con una nación jurídicamente hablando. Sí con una tierra que ofrece posibilidades a la imagen, a las contradicciones, que va desde la cosa más realista hasta la cosa más religiosa. El paisaje natal va a desaparecer irremediablemente, ferozmente barrido. De alló salió la necesidad, la urgencia, de escribir acerca de aquello que se extingue. No es una idea conservacionista, es otra cosa. Necesito dejar constancia de ese paisaje, aunque me apunten en contra".

Y agrego una cita de Casas que me parece iluminadora:


"Tanto el periodismo como la academia necesitan clasificar, ordenar, digerir y escupir por el recto los excrementos. El excremento es la literatura. Y nuestros problemas empezaron cuando nos vimos obligados a esconder la mierda. Ahí entramos en la cultura, las retrospectivas, Kuitca en el Malba, las mesas redondas, las ferias del libro, los suplementos de cultura, etc. La literatura es una imagen de pensamiento que nos impide escribir. Es un cliché dentro del mundo de los clichés. Y como cliché sólo sirve para detener, estancar, enfermar".

La academia -ojo, está bien que exista y es necesaria- muchas veces metaboliza por uno, digiere y jerarquiza los nutrientes, y nos dice qué alimentos contienen qué vitaminas, minerales, proteínas y grasas. Sin embargo, hay artistas que tienen necesidad de exponer también su mucosidad, sus miserias, sus excrementos… El capítulo inicial de “El sonido y la furia” de Faulkner es la narración en monólogo del hermano medio boludo de la familia Compson, un libro "imperfecto", difícil y absolutamente genial.


Un ejemplo de producto cultural "a la bar de Star Wars" lo da Charlie Feiling: la versión de My Way cantada por Sid Vicious, ex bajista de los Pistols: apropiarse del alma de una canción bien norteamericana y cantarla con una entonación de cockney británico cuyo video empieza con una parodia de Sinatra y termina con el desastre de los Sex Pistols.

Post Scriptum: me parece interesante esto que dice Alan Pauls sobre la cuestión de la "posmodernidad", la falta de centro, la democratización del gusto:

"Eso simplemente para decir que la cuestión de la falta de centro, para mí es una exigencia, no una fiaca. La condición de la fiaca, la fiaca quiere decir el mercado básicamente. O sea, cuando somos perezosos estamos en manos del mercado. Lo único que puede limitar, diferenciar, introducir un matiz, una gradación es un cierto trabajo. Y ahí hay que dejar de ser perezoso. Es así. El mercado es básicamente la droga de la pereza. Entonces cuando uno dice “que suerte que no está David Viñas para decirme qué tengo pensar sobre literatura”, eso te puede llevar a dos caminos: o trabajás para producir tu propio valor literario, o decís “Bueno, que me lo recomiende Tinelli. Yo leo lo que lee Ari. Yo cargo donde carga Ari (Paluch)".



Aclaración 1: esto no implica afirmar la obvia pelotudez de que "todos somos iguales". Sabemos, desde que hacemos "pan y queso" para elegir primero al mejor jugador o desde que nos enamoramos que no somos "todos iguales" ni en talento ni en voluntad ni en dinero ni en belleza ni...

Aclaración 2: hoy existe el "pastiche", la posmodernidad, y "los hijos norteamericanos de Spinetta" que adoran el hip hop y hablan como "fucking nigás" de Palermo Soho. Pues yo reivindico su derecho a hacer esa mierda de música, sólo aclaro que a mí me suena "inauténtica" no porque sea "foránea" sino porque me impresiona como "mera afectación"/marioneta a la que se le ven los hilos (aunque para otros no lo sea, o sí lo sea, o todo lo contrario).