jueves, 6 de enero de 2011

CORTÁZAR CONTRA SÁBATO


Carta a su editor Francisco "Paco" Porrúa, París, 5 de enero de 1962

“... En el último término creo que habría que hacer hincapié en los aspectos digamos axiológicos del libro: la continua y exasperada denuncia de la inautenticidad de las vidas humanas (soliloquio de Oliveira en el cap 48. por ejemplo), y también (((((cosa importantísima en la Argentina))))), la ironía, la irrisión, la auto tomada de pelo cada vez que el autor o los personajes caen en la "seriedad" filosófica. Después de SOBRE HÉROES Y TUMBAS, vos comprendés que lo menos que podemos hacer por la Argentina es denunciar a gritos esa "seriedad" de pelotudos ontológicos que pretenden nuestros escritores”.


En la misma carta, Cortázar valora positivamente que le hayan hecho llegar la versión castellana de Ferdydurke de Gombrowicz. Justamente, un libro para nada "serio" y "sabatiano/unamuniano/sentimiento trágico de la vida". Más allá de que Sábato era amigo personal de Gombrowicz y Cortázar no.


Carta Paco Porrúa, París, 19 de mayo de 1962

“En el viaje, Aurora y yo apechugamos y nos leímos la novela de Sábato. Mi impresión es que el hombre esta completamente piantado. Le ha salido una especie de folletín, pero sin el interés de un buen Poson du Terrail. Me asombra que una punta de amigos porteños me haya dicho que se trataba de "un libro importante”. La importancia en la Argentina se esta poniendo irrespirable”.

En una posdata a Paco Purrúa en mayo del 63 le dice:

“Espero que Sábato y los demás presos hayan recobrado la libertad. Aquí no se sabe nada de lo que pasa”.

A Antón Arrufat, París, 10 de enero de 1964

"Me llegaron los últimos dos números de la revista. Esta muy bien, me gusta mucho. Si yo fuera ensayista, me sentaría a la máquina a contestarle como se merece don Ernesto Sábato, cuyo artículo sobre Borges es bastante absurdo. Pero esta muy bien que se haya publicado, porque a lo mejor algún otro se lo contesta, y además en América hay que provocar las buenas polémicas”.
Digresión: personalmente, me parece muchísimo mejor un libro como El factor Borges de Alan Pauls que todo lo que Sábato dijo sobre él... por lo general medio pavo. Pero bué, cada uno tendrá sus gustos.

Al director de cine Manuel Antín, París, 24 de enero de 1964

“Me divertí mucho con la frase de Mujica Lainez sobre el libro que le hubiera gustado escribir a Sábato. Me divertí porque en realidad debe ser cierto”.

A Tomás Eloy Martínez, París, 15 de noviembre de 1964

"Sí, sé que Manuel ha terminado la película (La cifra impar). Me promete fotos y noticias, que espero con mucho interés. En cuanto a la divertida referencia que me hace usted a los "escritores lastimados", era previsible y estimulante. No puede haber cronopios sino hay famas, es la dialéctica de la especie. Ojalá los amigos de Sábato junten muchísimas firmas, llenas de vistosas rúbricas, y le hagan grandes banquetes de desagravio. Quiero pensar que él no tiene nada que ver con eso. Y además para repetir una frase que usted me ha oído con frecuencia, qu'est-ce que je m'en fout de tout cela...(que poco me importa todo eso)".

A Paco Purrúa, París, 27 de febrero de 1965

"Pido humildemente perdón por lo de HAM, pero los inventores somos así, unos distraídos. Como dicen que una palabra trae otra, HAM me trae ahora a Sábato, que ha andado por aquí desparramando ingenio en mesas redondas y conferencias; los que fueron dicen que eran excelentes, y no lo dudo porque el muchacho sabe exponer y tienen bien despejadas las circunvoluciones (...)
Volviendo a Sábato -que no me llamó, cosa que le agradezco pues poco creo que tenemos que decirnos los dos- me llegó una invitación de Nerio Rojas para que participara en una mesa redonda sobre la literatura argentina , a la que asistirían el pibe Ernesto, Bayón, etc. Contesté muy educadamente que lo que en realidad necesitaba la literatura argentina era una cama y no una mesa redonda, opinión que me valió un cavernoso silencio del célebre psiquiatra..."

A Francisco Porrúa, Saignon, 10 de mayo de 1966

“La otra noche me contó en París Mario Benedetti que el pibe Ernesto había dicho que yo tenía un estilo femenino que le recordaba a Katherine Mansfield. Si fuera cierto (lo de tener un estilo semejante) yo lo consideraría un elogio; pero ya se sabe que allá, junto al río inmóvil, hay que escribir como macho, che, o no valés nada. Pensar que si el pibe Ernesto llegara alguna vez a escribir una sola paginita como Simone de Beauvoir o Christiane Rochefort, estaría salvado para la literatura… Es divertido pensar que estos puntos se exasperan porque no les queda más remedio que boxear contra la sombra, con alguien que no les contesta y de cuando en cuando les larga un librito con paracaídas. Pero estoy gastando demasiado la cinta de máquina con cosas que no valen ni la mención.

A Patricia y Mario Vargas Llosa, Londres, marzo de 1970


"Y ahora, Mario, un detalle que prueba el genio de los escritores argentinos (si fuera necesario probarlo todavía, después de Sábato y Mallea)... ."


Carta a Jean L. Andreu, París, 25 de mayo de 1973 (¡Oíd, mortales, el grito sagrado…!)

“Me dio un poco de pena comprobar en Buenos Aires hasta que punto los “pensadores” tipo Viñas, Sábato, etc., son olímpicamente ignorados por gente que está en otra cosa más inmediata e importante.”

Carta a Ángel Rama, París, 29 de enero de 1982

“La discusión con Liliana Heker me deja mal gusto en la boca, como por lo demás todas las polémicas. Tanta mala fe acaba por quitarte las ganas de poner las cosas en claro, pero la verdad es que entre los escritores que siguen en la Argentina hay muchos que, por razones de mala conciencia o de puro resentimiento, multiplican sus ataques contra los exiliados. Una vez más, los argentinos prefieren dividirse en cualquier campo en vez de hacer un frente contra el único enemigo que hay que combatir. Y ahora que les regalan (casi no hay otra palabra) un poco más de libertad, empiezan a sacar pecho y hasta dedicarles, algunos de ellos, sus nuevos libros a Walsh, a Paco Urondo o a Haroldo Conti, por quienes no hicieron un carajo cuando había que hacerlo. (Conste que no le pido heroísmo a nadie, empezando por mí mismo, pero hay límites para ciertas indecencias) Si no pudieron hacer nada antes, de acuerdo, puesto que aquello era un campo de muerte, pero que empiecen ahora a querer ser los patrones de la vereda, me parece repugnante en muchos casos que conozco. En otro terreno pienso en alguien como Sábato que ahora se pone al frente de un grupo de protesta por la cuestión de los desaparecidos, y que afirma con tanta frescura “que ya es tiempo de que en el extranjero se enteren de los que pasó en la Argentina”. ¿Y qué han hecho decenas y decenas de escritores y periodistas exiliados en estos años, sino denunciar diariamente en coloquios, diarios, radios y libros el drama argentino? Y me paro aquí porque me da asco seguir.

1 comentario:

  1. Que buena entrada. No sabía de esa rivalidad, me sorprende mucho porque en diferentes partes de mi vida fuí fanático de Cortazar y de Sábato. Muchas gracias.

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