sábado, 19 de marzo de 2011

PESSOA: FRAGMENTOS DEL "LIBRO DEL DESASOSIEGO"

El dibujo que ilustra los fragmentos es de Loodhmila

http://loohdmila.blogspot.com



(Fragmento 140)

A veces me sucede, y siempre que me sucede es casi de repente, que en medio de las sensaciones me brota un cansancio tan terrible de la vida, que no tengo ni siquiera la más mínima idea de cómo dominarlo. Para remediarlo, el suicidio parece incierto; la muerte, aun cuando suponga la inconsciencia, es poco todavía. El que siento es un cansancio que ambiciona, no el dejar de existir –lo que puede o no ser posible-, sino una cosa mucho más horrorosa y profunda, como es el no haber siquiera existido nunca, no haber sido nunca de ninguna manera.


(Fragmento 107)


Soy un alma de esas que las mujeres dicen amar, pero a las que nunca reconocen cuando encuentran; una de esas que, si ellas las reconociesen, ni aun así las reconocerían. Sufro la delicadeza de mis sentimientos con una atención desdeñosa. Tengo todas las cualidades por las que son admirados los poetas románticos, incluso esa falta de cualidades por la cual se es realmente poeta romántico. Me encuentre descripto (en parte) en varias novelas como protagonista de enredos varios; pero lo esencial en mi vida, como de mi alma, es no ser nunca protagonista.



(Fragmento 49)

Soy capaz, a solas conmigo, de idear incontables dichos ingeniosos, respuestas rápidas a lo que nadie dijo, fulguraciones de una sociabilidad inteligente entablada con nadie; pero toda esa capacidad se me desvanece si estoy ante otro físicamente existente, pierdo la inteligencia, la fluidez para decir, y, al rato, lo único que siento es sueño. Sí, hablar con la gente me da ganas de dormir. Sólo mis amigos espectrales e imaginados, sólo las conversaciones que transcurren en sueños, tienen una verdadera realidad y un relieve justo, y en ellos el espíritu está presente como una imagen en un espejo.

Me pesa, por lo demás, la sola idea de estar obligado a tomar contacto con otro. Una simple invitación a cenar con un amigo me produce una angustia difícil de definir. La idea de un compromiso social cualquiera –ir a un entierro, tratar con otro algún asunto en la oficina, ir a esperar a alguien a la estación, se trate o no de un desconocido- esa sola idea me estorba los pensamientos de todo ese día, y a veces incluso en la víspera ya estoy preocupado y duermo mal, y cuando al fin y al cabo las cosas ocurren resulta que no justifican semejante tensión; pero siempre pasa lo mismo y yo no aprendo a aprender.

2 comentarios:

  1. Me parece que somos varios lo que sentimos lo mismo, casualmente ayer hablaba con un amigo
    sobre el tema. El desasociego debe ser una
    especie de enfermedad no declarada que de a poco
    nos va tomando.

    Saludos Diálogos.

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  2. ¡NO SE DEJE TOMAR ROBERTO! PÓNGALE GARRA!!!

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